En los últimos años, nuestras casas se han llenado cada vez más de plantas de interior, aunque no siempre nuestras viviendas cuentan con la cantidad de luz adecuada para que crezcan fuertes y lozanas.
Si bien la luz natural que se filtra por las ventanas es siempre la mejor solución, hay casos en los que se necesita un refuerzo artificial y, también en este caso, nos ayudan las luces LED, que nos permiten asistir a nuestras compañeras verdes en su crecimiento sin consumir demasiada energía eléctrica y con total seguridad.
En el mercado existen lámparas específicas, llamadas growlights, que cumplen su función, pero para los amantes del bricolaje, las tiras o pequeños paneles LED son un soporte válido; solo hay que saber cuáles elegir y cómo y dónde aplicarlas.
La luz necesaria en estos casos es una luz regulable, que pueda variar y emitir diferentes frecuencias, principalmente roja y azul, de modo que sean absorbidas por la clorofila para desarrollar la fotosíntesis y, por tanto, hacer que la planta crezca exuberante.
Las ventajas de los LED en este tipo de cultivo de plantas son varias:
- emiten una luz uniforme
- no calientan el aire y, por tanto, no dañan las hojas
- consumen poca energía
- son resistentes a la humedad que puede crearse cerca de las plantas debido al riego
- son seguras
Cuando se instalen, sería preferible conectarlas a un temporizador para evitar que permanezcan encendidas todo el día.




