La importancia de la iluminación adecuada para no fatigar la vista

L'importanza della giusta illuminazione per non affaticare gli occhi

La importancia de la iluminación adecuada para no fatigar la vista

Casi todos hoy en día, por trabajo o tal vez solo por pasión, pasamos muchas horas del día con los ojos puestos en el smartphone o frente al PC, por lo que es muy importante asegurarse de que se esté haciendo utilizando la iluminación correcta.

Quizás no todos sepan, de hecho, que la exposición prolongada e incorrecta a la luz proveniente de pantallas de PC, smartphones, tabletas y demás puede provocar síntomas muy molestos como la sensación de fatiga visual, sequedad e irritación en los ojos, dolor de cabeza o cuello, cansancio mental e incluso trastornos del sueño. Por eso nunca hay que descuidar la importancia de utilizar la iluminación adecuada.

Afortunadamente, cuando trabajamos o estudiamos de forma prolongada frente al ordenador, hay algunas soluciones que vienen en nuestra ayuda y que podemos poner en práctica fácilmente. Aquí tienen cuáles.

La importancia de la iluminación natural
En primer lugar, intenten siempre aprovechar la luz natural que entra por las ventanas para iluminar su puesto de trabajo. La iluminación ideal en estos casos se obtiene colocando su workstation de manera perpendicular o frontal respecto a la ventana; por el contrario, hay que evitar situarse con la fuente de luz a la espalda, porque existe el riesgo de que se refleje en la pantalla, dificultando la visión.

Iluminar la habitación de la mejor manera
Disponer las luces de manera adecuada para garantizar la correcta iluminación del PC es de vital importancia también en aquellos momentos en los que la luz natural no es suficiente como, por ejemplo, en los meses de invierno o cuando uno se ve obligado a trabajar mucho más allá de las horas diurnas.
Es precisamente en estos contextos donde entra en juego la importancia de la elección de las lámparas adecuadas, capaces de garantizar una fuente de luz apropiada que pueda sustituir a la luz natural. 

La mejor solución por la que optar, en la mayoría de los casos, viene dada por la combinación de la iluminación de toda la habitación y de una fuente de luz directa para el escritorio, eligiendo cuidadosamente las luces de techo y una lámpara de mesa. 

En cuanto a la iluminación ambiental, a la luz fría de los neones (que a la larga fatiga la vista) es preferible orientarse hacia LED o lámparas de bajo consumo neutras o cálidas, entre 3000 y 4000 K, según el ambiente a iluminar.

Hay que tener siempre en cuenta, de hecho, que la iluminación artificial del entorno que nos acoge debe acercarse lo más posible a la natural, por eso, como se mencionó, la luz debe provenir desde arriba y estar distribuida de manera homogénea.
De este modo se evitará la generación de molestísimas sombras (provocadas en cambio por las fuentes de luz laterales) y, al mismo tiempo, se evitará ser deslumbrado, permitiendo a los ojos un adecuado “descanso”.

Entre las fuentes luminosas artificiales, también las lámparas de pie o las halógenas representan una excelente solución porque proporcionan una iluminación más indirecta.

En cuanto al escritorio, coloque lámparas orientables que puedan regularse mediante un atenuador (dimmer), de modo que la intensidad de la luz pueda aumentarse o reducirse según el paso de las horas y los cambios de la iluminación ambiental.

Por último, una pequeña (pero útil) sugerencia para los más incansables. Si son de los que no logran dormirse sin antes haber hecho una última “atracón” de redes sociales, no lo hagan nunca totalmente a oscuras, dejen siempre una fuente de luz artificial encendida que pueda compensar la que proviene de la pantalla del celular; ayudará a sus ojos. 

PD: lo damos por descontado, pero precisar nunca está de más: antes de caer en los brazos de Morfeo, ¡apague la luz!

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