Ya se rumorea desde hace algún tiempo y a partir del próximo primero de octubre (ya queda menos de una semana) podría entrar en vigor el gran golpe en la factura eléctrica y en la del gas, una operación con un peso anual de 1300 euros por familia.
Se trata de una operación que prevé subidas de hasta el 40% y para la cual, en estas horas, el gobierno está intentando poner freno con un decreto de recorte de facturas destinado precisamente a moderar los aumentos.

¿De qué dependen estas subidas?
Principalmente de dos factores, el primero es el aumento del coste de la materia prima, el segundo hace referencia directa a las normativas globales destinadas a la salvaguardia del clima y que prevén un aumento de los costes de los certificados compensatorios por la emisión de CO2.
Con decreto o sin él, es un buen momento para entender qué hacer para ahorrar lo máximo posible en la factura. De hecho, ya no se trata solo de cuentas económicas, sino también y sobre todo de sostenibilidad.
Aquí están las buenas prácticas a aplicar en nuestros hogares para pesar cada vez menos en la factura eléctrica, pero sobre todo en el medio ambiente:
1) Apaguen siempre las luces al salir de una habitación
2) Sustituyan las lámparas de alto consumo por LED de última generación
3) Eviten que sus electrodomésticos permanezcan con la luz de espera (stand-by) encendida
4) Compren regletas multienchufe con botón de encendido y apagado, para desactivar y activar los dispositivos solo cuando sea necesario
5) Parece banal pero no lo es: recuerden desenchufar.
Esos cargadores que dejan conectados a los enchufes siguen consumiendo energía




