Más de una vez les hemos contado cómo las bombillas LED tienen una vida útil con la que las viejas lámparas halógenas nunca soñaron. Estamos, más o menos, diez a uno en cuanto a duración. Hablamos obviamente de horas, no ciertamente de años.
Por esto podría sorprenderles, y no poco, descubrir que en un parque de bomberos californiano, en la pequeña ciudad de Livermore, en 1901, se encendió una bombilla que nunca ha dejado de funcionar. Pues sí, se trata de una bombilla incandescente con un filamento de carbono en su interior que, a pesar de no haber sido creada por Harry Potter y sus amigos magos, ha logrado ganarse el nombre de "lámpara centenaria".
Producida en 1890 por la Shelby Electric Company, para la General Electric que absorbió a la empresa productora, custodia su secreto de longevidad en un bulbo correctamente montado que garantiza un vacío total, bajo voltaje, ausencia de calor intenso, un grueso filamento de carbono y nada de "encender y apagar".

La historia cuenta que en los años 70 durante 22 minutos exactos la bombilla fue apagada para permitir el traslado del parque de bomberos, pero esto no le hizo perder el récord Guinness. Tanto es así que, por seguridad, no se desenroscó el bulbo, sino que se cortó el cable de alimentación.
¿No nos creen? Hagan clic AQUÍ, una cámara web monitorea cada una de sus vibraciones de luz.




